guardo todos sus chimes y cachivaches , esos tan fantásticos que fielmente,
todo ese tiempo le habían acompañado y servido para fascinar
hasta a el ser menos ingenuo de todo el universo , se acabó.Se lavo la cara de ese rojo tan especial que le había acompañado
esos veinticinco años dando tumbos por todo el mundo
y también se lavó de sus sueños , estaba cansado de tantas andadurías.
Se dio la vuelta y se encontro a un niño que al instante rompío a llorar,
se vió a si mismo en su inocencia , recordó, recordó y derrepente lo supo.
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